Brasil, ese gigante enigmático y adepto a los extremos.

El nuevo documental de Netflix "Al filo de la democracia" nos muestra a una sociedad brasilera involucrada, sin miedo a los cambios radicales, a los desafíos peligrosos. Aunque deja claro que juegan con fuego siendo que el sistema político no está a la altura de las demandas.


El éxito, una palabra tan relativa en política como en la vida diaria. ¿Es exitoso un gobierno que bajó el nivel de pobreza pero consolidó un sistema de corrupción brutal?

¿Es exitoso un espacio político que gana una elección pero que instala un presidente estúpido, misógino, violento y extremista?


Son los interrogantes que plantea la historia narrada por Petra Costa, una documentarista que desciende de las familias dueñas del Brasil, las que imponen las reglas por lo bajo, las que siguen ahí cuando los políticos llegan y pasan.



El proceso de Lula Da Silva para llegar a la presidencia fue heroico, y su presidencia un hito en materia de igualdad, de avance social, de inserción de Brasil en el mundo. Esa es una foto del éxito que no debemos manosear mucho, porque de hacerlo se pondrá borrosa.


Y ese manoseo, desgraciadamente para Lula, lo hizo un juez (¡¡nada menos!!) que se encargó de tirar de un hilo y se encontró un ovillo enorme, gigante, que tenía enredado a todo el sistema político brasilero.


Y cayeron todos.


El documental esta buenísimo y les recomiendo verlo. Pero me atrevo a marcar algunas diferencias interesantes entre lo sucedido en Brasil y su contraparte argentina.


La Justicia brasilera involucró seriamente a cinco presidentes, metiendo presos a tres: Collor de Melo, Lula y Temer. En Argentina se iniciaron causas contra todos los presidentes desde el 89, pero lo más cerca que estuvimos de ver a uno preso fue cuando Menem pasó unos días en domiciliaria en la mansión de un amigo.  


La pregunta es ¿los presidentes en Brasil son corruptos y en Argentina honestos? ¿O será que el sistema de Justicia carioca es mucho más eficaz que el argentino en la lucha contra la corrupción? Karina Olga diría... "lo dejo a tu criterio", aunque te paso un dato: el nivel de confianza de la población en la Justicia argentina es nulo mientras que en Brasil es alto.

 

Es justo también decir que mientras el sistema judicial en Brasil funciona enormemente mejor que en la Argentina, sucede lo contrario con el sistema político. En el país vecino la corrupción política es mucho más endémica y estructural que en la Argentina que, si bien no se queda atrás, no llegó a ese nivel.


Otra cosa interesante es la comparación entre quienes encarnaron los liderazgos políticos en cada país.


La izquierda brasilera fue liderada por dos referentes históricos y de primer nivel, generales ideológicos de toda la vida. Lula, obrero metalúrgico, un producto de la lucha sindical que creó un partido y tras veinte años de ser candidato a presidente cumplió su objetivo. Dilma Rouseff por su parte, guerrillera, encarcelada y torturada por el régimen militar, con una amplia trayectoria en la izquierda. Más allá de las causas de corrupción en su contra, ninguno de éstos dos ex presidentes es ni vive como millonario.


No podemos decir lo mismo de los referentes de la izquierda argentina. Néstor y Cristina Kirchner no son un producto de esa ideología, que abrazaron por conveniencia política recién en el 2002. Néstor había sido un abogado vinculado con el gobierno militar en Santa Cruz y que amasó mucho dinero primero ejecutando propiedades en favor de los bancos durante la dictadura, y luego haciéndose millonario durante la función pública. Para dar una idea de la lejanía de Kirchner con la izquierda, fue el gobernador que se refirió a Carlos Menem (ultraderechista) como "el mejor presidente de la historia argentina".


Tampoco los ejemplos de derecha favorecen mucho a los referentes argentinos. Fernando Enrique Cardoso fue el presidente que cimentó el posterior crecimiento de Brasil, una figura intachable respetada por todos. En la Argentina Carlos Menem fue el ícono de la corrupción en la década del 90, un presidente que triplicó la deuda argentina y liquidó a precio vil las empresas públicas, generando la devastación del sistema productivo argentino. Y por cierto tampoco llegan al nivel de Cardoso el malogrado Fernando De la Rúa y el ex presidente Mauricio Macri, uno expulsado del poder y otro con derrotado cuando pretendía la reelección.


El documental, tildado de "porquería" por Jair Bolsonaro es entretenido y aparte de aportarnos conocimiento sobre historia reciente nos resulta útil para comparar. En la vida todo es o no es según con lo que se compara, y hay un material muy rico para comparar la realidad argentina y la brasilera.


De nuevo... lo dejo a sus criterios.

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