LA POBREZA...

Mientras los políticos argentinos se desviven por ganar el certámen de “ayuda” a los pobres, lo cierto es que la pobreza en la Argentina nunca bajó del 25% desde la recuperación de la democracia.


Ésto nos hace pensar que esa brutal defensa de los pobres que actúa la clase política, en realidad es una defensa de la pobreza misma...


Ésto nos hace pensar que esa brutal defensa de los pobres que actúa la clase política, en realidad es una defensa de la pobreza misma...

La POLÍTICA S.A. se encargó de sustentar su poder creando un Estado gigantesco que en las últimas décadas multiplicó por tres el gasto público. Y como sabemos, la ecuación mayor gasto público con iguales ingresos equivale a emisión, deuda, inflación y... pobreza.


¿Alguien puede dudar que la política del peronismo desde la versión menemista hasta la kirchnerista apunta a la pobreza como sostén social de su poder?

No.

Pero también hay otros que, no en forma intencional y descarada como el caso anterior, se sienten a gusto en la pobreza y la terminan alentando.

Es el caso de la izquierda argentina que, con una fórmula que el mundo descartó hace treinta años, sigue tratando de emular al antiguo socialismo ruso, al cubano o el venezolano.


En esos sistemas hay igualdad: todos son pobres. Y la excepción a la regla la constituyen los gobernantes, que son ricos.

Por más bueno o malo que sea, el sistema que demostró ser más exitoso hasta hoy en sacar a la gente de la pobreza es el capitalismo.

En ese sistema no se combate la pobreza con la “generosa ayuda” de los gobernantes, sino mediante el fortalecimiento de un sector productivo que genere empleo.

Un Estado con una economía sana y productiva sí puede hacer asistencialismo para acercarse a la idea de “igualdad para arriba”. Así lo hace Alemania, Suecia, Estados Unidos y todos los países serios del mundo. Un Estado pobre, dificilmente pueda darse ese gusto.

Pero no sólo los países desarrollados entendieron ésto. También lo hicieron asi casi todos los países sudamericanos, que en los últimos treinta años redujeron sus índices de pobreza. Las excepciones son, claro..., Venezuela y la Argentina.


Y quiero terminar haciendo referencia al argentino más importante de la historia. El Papa Francisco es una persona buena, bien intencionada, pero se equivoca pretendiendo que la pobreza tiene su costado romántico. No es así. No tener agua potable es indigno. No poder educar a tus hijos es indigno. No tener trabajo es indigno.


La pobreza es indigna.

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