Lifschitz ¿Ángel o demonio?

Actualizado: 4 de abr de 2020

Hay muchos elementos para que el ex gobernador guarde silencio. Sin embargo se planta como jefe de un sector de la oposición (el Frente Progresista) que está obstruyendo la gestión actual.


Miguel Lifschitz fue electo gobernador en el año 2015 en unas controvertidas elecciones que arrojaron una exigua diferencia a su favor. Junto a Hermes Binner y Antonio Bonfatti moldearon la provincia de Santa Fe, tal cual es hoy.


Una provincia con gravísimas deficiencias en materia hídrica.

Con rutas que dan verguenza comparadas con las de las provincias linderas.

Con una salud desastrosa que se pretendió pintar como ”la mejor de latinoamérica” y en la cual hay una fenomenal crisis de insumos.


Económicamente, Lifschitz dejó una provincia quebrada (www.bit.ly/2UqG8cG) tal como lo demostró el gobierno nuevo.


En materia institucional la situación es más grave. El dinero que se llevan los legisladores es escandaloso. Millones de pesos mensuales para cada senador, muchos de los cuales tienen avanzadas denuncias penales por quedarse con ese dinero que supuestamente es para subsidios. La transparencia y publicación de datos no existe.


De la inseguridad ni hablemos ya que nos dejan la provincia más violenta del país, con índices de homicidios que triplican o cuadruplican la media nacional. Y tampoco hablemos de las gravísimas sospechas que recaen sobre los gobiernos socialistas de estar vinculados al narcotráfico.

De la inseguridad ni hablemos ya que nos dejan la provincia más violenta del país, con índices de homicidios que triplican o cuadruplican la media nacional. Y tampoco hablemos de las gravísimas sospechas que recaen sobre los gobiernos socialistas de estar vinculados al narcotráfico.

Pese a todo Liftschitz se muestra como un gobernador exitoso, y quizás lo sea para los once familiares que cumplían tareas en su gobierno (bit.ly/3bCZMrZ).


Ahora, no podemos dejar de recalcar que una vez terminado su mandato, se presentó como candidato a diputado y ganó ampliamente la elección, transformándose además en presidente de la Cámara.


Y desde allí lídera un sector de la oposición (el Frente Progresista) que, merced a ser mayoría en la Cámara de Diputados, traba sistemáticamente todas las medidas del nuevo gobierno (aún las de urgencia por la pandemia de Coronavirus). Ello quedó en evidencia cuando se opusieron a la Ley de Emergencia que pedía el gobernador, y terminaron permitiendo su aprobación después de una fuerte presión social.

Conclusión: Liftschitz tiene cuernitos, cola y tridente. Pero aún así los santafesinos lo canonizaron, quizás por la nociva costumbre de votar sin pensar seriamente el voto.

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