Los empleados públicos en la ciudad de Rosario

Actualizado: 23 de jun de 2020

Los socialistas se fueron (¿se fueron?) pero dejaron un ejército de empleados que se quedarán hasta su retiro. Enterate de la magnitud del problema y la solución que proponemos.



Cuando el actual Secretario de Hacienda de la Municipalidad de Rosario expuso el presupuesto para el año 2020 dejó escapar una frase que pocos de los presentes llegaron a dimensionar. Dijo “es increíble, pero el 80% de los gastos del municipio se van en sueldos”. Literal.


Leíste bien, de cada diez pesos que gasta la ciudad de Rosario:


- Ocho se gastan en sueldos y otros gastos menores como luz, papel, etc.

- Un peso se utiliza para pagar deuda.


- Un peso (¡¡un peso!!) para obras públicas.


Tan escandaloso es el desequilibrio que el mismo Secretario de Hacienda no podía disimular su incredulidad.


No es un secreto que la ciudad está sobrecargada de empleados debido a las políticas que se vienen desarrollando en las últimas décadas. Para dar un ejemplo, Mónica Fein asumió con 8000 empleados de planta permanente y se fué con 11000; sólamente Fein recargó en más de 30% la planta de trabajadores municipales.


"...Mónica Fein asumió con 8000 empleados de planta permanente y se fué con 11000; sólamente Fein recargó en más de 30% la planta de trabajadores municipales."

Hoy la ciudad le paga el sueldo a 12.200 personas de las cuales más de 1.000 son empleados transitorios que esperan quedar permanentes porque una norma les permite ese beneficio después de transcurrido cierto tiempo.


Son tantos los empleados que se necesitan 100 personas para liquidar los sueldos. Y el dato de color es que de cada diez empleados, tres son jefes, subjefes, coordinadores, directores o subdirectores. O sea que hay un jefe cada tres empleados... Inédito.


Pero no es tan pesada la carga de la cantidad de empleados como de los montos que se pagan. El promedio de lo que la Muni invierte en cada empleado, desde el que menos gana hasta el que más, son 90.000 pesos; más de cinco veces el Salario Mínimo Vital y Móvil.


Y lo peor es que aún con ese ejército humano que incluye cientos de abogados, contadores, arquitectos, médicos, etc., se pagan aparte unos u$s 200.000 en “honorarios” mensuales a otras personas que están fuera de la nómina (abogados, contadores, arquitectos, mayordomo (sic), coordinadores, etc.).


Lo de los coordinadores es curioso. Hay 800... Parecería que cuando no se sabe qué función ponerle a alguien lo nombran “coordinador”.


Obviamente, y como no podía ser de otra manera, Rosario tiene un déficit crónico que se arrastra y agiganta. Y todo esto sin hablar de las consecuencias que va a tener la pandemia en materia económica y social. Eso da para otra nota.


Bueno, pero vos podrás decir: “Todas las ciudades tienen gastos, esas cosas son así.”. Y para contestarte se me ocurrió comparar el gasto de Rosario que es la tercera ciudad argentina, con el de Valencia que es la tercera ciudad de España.


Valencia tiene un poco menos de habitantes que Rosario, pero gasta casi el doble en dólares; y es obvio ya que es una ciudad europea (todo es más caro), turística (todo tiene que lucir perfecto) y con muchos recursos.

Ahora, cuando observamos el gasto en salarios nos encontramos una sorpresa:


Rosario gasta en sueldos 216 millones de dólares y Valencia pagó 333 millones. Ya no es el doble, es sólo un 50% más. Pero acá tenemos que considerar que el sueldo básico en Argentina son 160 dólares contra los 1140 de España.


Conclusión, Valencia paga por mes 24.000 salarios mínimos españoles; mientras que Rosario paga 112.500 sueldos mínimos argentinos. En relación, nuestra ciudad paga cinco veces más sueldos que su contraparte española. Para pensar.


El trasfondo de todo esto es siempre el mismo: la política. Nuestro sistema político permite que se construya poder desde el Estado. Que los funcionarios públicos tengan la potestad de nombrar empleados, y mientras eso pase el Estado será un titanic en el que mucha gente baila.


Es urgente un cambio de sistema siendo que la economía de la ciudad ya había colapsado antes de la pandemia, pero después de ella se va a llegar a un punto de no retorno.


Los rosarinos también tenemos que decir HASTACA.

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